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martes, 26 de enero de 2016

Paisajes


Es un pequeño pueblo costero con villas de recreo, que poco ha cambiado desde que lo vi por primera vez. Al fondo, un mar azul y un cielo nublado besan las montañas cubiertas en sus laderas de un bosque de pequeñas casas incrustadas al borde del acantilado y que casi se caen al mar. Los veleros se acercan como pequeñas motas de algodón en un campo azul. Se oye el rumor de las olas del mar golpeando el acantilado. El inmenso mar está calmado, como un niño dormido, y una playa de brazos rosáceos abraza las blancas y espumosas olas. En la playa se hallan dos barcas amarradas a dos postes de madera hincados en la arena de color rosa pálido, brillando con los rayos del sol. Y una pequeña escalera acompañada por rocas conduce a un paseo marítimo donde hay una solitaria palmera envidiada por los demás árboles por estar más cerca del mar. El camino, hecho de ladrillos, rodeado de flores multicolores que alegran el paisaje, conduce hacia las casas. Acompañado por unas farolas altas y redondas de hierro de aire antiguo, llega hasta un mirador rodeado por rejas de poca altura, de hierro, pintadas en negro y adornado con una maceta con flores. Tras el mirador, un gran pino parece que se asoma a contemplar esta maravillosa vista del mar. En el paseo hay dos grandes casas de dos y tres pisos, que tienen ventanas muy luminosas y grandes balcones, rodeadas por un inmenso jardín decorado con diversas flores, rosas, moradas, rojas, amarillas y blancas, en un sinfín de color. Las casas están rematadas por unas grandes chimeneas. Tienen también una entrada con columnas decoradas con plantas. Parece oírse el rumor del viento acariciando las plantas y notarse la brisa que huele a rosas. Detrás hay un inmenso bosque con numerosos árboles, con pinos y palmeras de tonos verdes y azules. 

JUAN ANTONIO LÓPEZ SENA 2º B

Al fondo vemos la torre del Big-Ben, tan alta que parece que intenta alcanzar el cielo para abrazarlo. El parlamento se sitúa a la derecha. Alrededor del parlamento hay varios árboles, farolas, carteles y una estatua. Justo delante del Big-Ben, hay cuatro semáforos en una pequeña rotonda. A la izquierda hay varios edificios, que puede ser de empresas o viviendas. Estos y el parlamento, tiene un estilo neogótico. Debajo de los edificios de la izquierda, se ve un taxi negro, típico de Londres, y más adelante se ven otros coches. En la parte baja de la imagen podemos ver un charco, provocado por la lluvia que suele caer sobre Londres. El charco me recuerda a un espejo en el que toda la ciudad se refleja. Es como si pudieras saltar en él e ir hacia otra ciudad. El cielo está algo nublado, pero al tener distintos tonos de azules y las nubes blancas y algunas grises, me parece muy bonito. En este lugar podríamos oír el tráfico y las gotas de agua que caen y golpean el suelo. Podemos oler el humo de los coches y podríamos notar la brisa fría y húmeda golpeando nuestra cara, porque parece que e invierno u otoño. Me encanta esta imagen por cómo está tomada, porque como dije antes, parece que hay dos ciudades paralelas. Además, en mi opinión, Londres es una ciudad muy bonita que me trae muy buenos recuerdos. 

ELENA CLEMENTE 2º B



 
Esta imagen muestra un inmenso lago de aguas cristalinas que abarca la mayor parte de este terreno, inundando así, una gran zona del territorio montañoso. En un primer plano, podemos observar a la izquierda, que sobresale una gran roca del lago, con un color claro y rugoso. Sobre ella se ve una pequeña flor de color naranja acompañada de un musgo verde oscuro. Vemos un estrecho entrante de tierra en medio del lago donde hay un grupo de altos abetos, cuyo tronco es poco grueso, más a la derecha podemos contemplar que delante de dos árboles sombríos de esta misma especie, se ubica un ancho arbusto con finas hojas. A lo lejos un extenso conjunto de pinos rodea, mayoritariamente al lago, por la izquierda y la derecha. Al fondo hay dos filas de luminosas montañas, con forma prismática de color canela suave. Al pie de las montañas de la parte izquierda podemos ver cómo crece hierba y otras plantas. En lo alto de todo presenciamos claras nubes flotando, que parecen desmoronares en el nítido cielo azul como un puzle sin hacer sobre la mesa. Es un lago cuyo clima parece ser templado y suave, con una fresca y ligera brisa que contiene un aroma floral y perfumado. Este lugar es el paraíso de cualquier sueño en el que una persona desearía estar y disfrutar, acariciando el agua, sintiendo cómo el aire recorre la piel, relajando el cuerpo en la hierba y cerrando los ojos... Y por último es un lugar lleno de vida, color y seguro que hay una fauna abundante disfrutando de la dulce sensación de estar allí.

JOSÉ MANUEL GARCÍA CIRA 2º B

 
En la imagen podemos ver un paisaje de interior, situado al pie de un gran macizo montañoso. El cielo tiene un tono azul agua y por debajo de la cima de las montañas que se aprecia al fondo asoma una masa de nubes blancas y espesas que parecen de algodón. Su blancura hace que destaque la grisácea cima de la montaña con restos de la nieve que cubrió paisaje montañoso, parecen canas sobre una caballera oscura. A los pies de la montaña apreciamos una bella casa con un verde jardín en el que destaca un gran árbol que anuncia la primavera. La hierba verde del jardín, con un tacto parecido al de una alfombra. La casa está rodeada de un frondoso bosque que la rodea. A la derecha, hay un camino que se dirige hacia ella. El lugar produce sensación de tranquilidad, calma, alegría y vida. También destaca la soledad, pues no se refleja ningún rastro de vida en todo el paisaje montañoso en el que predomina el color y el olor fresco de un lugar limpio donde se puede respirar un aire puro y oír dulces pájaros cantar. 

VÍCTOR MÁRQUEZ DELGADO 2º B


Después de una larga caminata a través de la selva, encontramos el lugar ideal para descansar.
Ante nuestros ojos de viajero cansado y sudoroso, la selva se abrió de pronto y apareció un río de limpias aguas, transparentes como el cristal.
En el fondo el agua se podían ver pequeños peces de colores nadando felices, que era justo lo que estábamos deseando hacer. Había, como si de los dedos de una mano abierta se tratara, unas rocas por las que el agua se escapaba formando siete pequeñas cascadas que nos invitaban a una refrescante ducha. Nos quedamos contemplando embelesados aquel paisaje que parecía un pedazo del paraíso. Hasta nosotros llegaba el rumor del agua al caer y un olor a fresco y limpio que parecían llamarnos en una muda invitación.
De la calurosa selva que habíamos atravesado, solo quedaban cinco palmeras situadas encima de las cascadas, como si fueran los vigilantes de aquel rincón secreto. A nuestros ojos, aquel conjunto  de palmeras, rocas y agua formaba un pedazo de nuestros sueños, los mismos sueños, visiones o ilusiones,  cada uno que lo interprete como quiera, que nos , mantuvieron con vida durante la larga travesía por la inhóspita y sofocante selva.

MANUEL NARBONA ALEJO  2° B


En esta foto vemos un paisaje helado, con cataratas cayendo desde lo alto de la montaña, desde el Lago Superior. Es un lugar frío, tanto como solitario. En él podemos observar cascadas, piedras, rocas y montañas, un lago y una gran manta de blanca nieve. Arriba a la derecha, podemos ver un lago, frío y atemorizador, en el que no creo que haya peces. el lago, tranquilo y sereno como un koala, se convierte de repente en unas grandes cataratas agitadas y revoltosas como un niños pequeño. Cayendo así, el agua, al vacío. Desde aquí se puede escuchar el rumor de las cataratas chocando como un martillo con un clavo. Arriba a la izquierda, podemos observar también carámbanos de hilo, afilados como pinchos. Debajo hay una cueva a la que el agua de las cataratas no llega. En la lejanía hay montañas cubiertas de nieve blanca como la seda. El cielo está cubierto de nubes gruesas que podrían arrojar su contenido helado en cualquier momento. Se siente desde aquí un aire calmado, pero a la vez amenazador como un tanque antes de disparar. Entre la cascada hay peligrosas rocas, formando una dañina ruta para los navegantes. Podemos observar también unas grandes rocas que muestran que debajo de la nieve blanca, está la fea tierra marrón. Este paisaje me ha gustado mucho porque me relaja y transmite serenidad. 

MIGUEL HERNÁNDEZ 2º B




Al fondo hay una misteriosa, casa de madera, algo antigua y baja. Alrededor de ella hay robustos árboles, de color verde oscuro. A la izquierda de esta casa se encuentra un molino de viento alto, con grandes aspas blancas, también rodeado por árboles. En el medio el río de aguas serenas y cristalinas, besando su agua se encuentra un pequeño barco de vela. Alrededor del río hay un montón de flores de colores vivos, rosas, amarillos, verdes etc… percibo el aroma de las flores y me encanta escuchar el sonido del agua que discurre. Las flores bordean un camino hasta la casa. En el río se refleja la silueta del paisaje y eso da una sensación de pureza.

Me relaja bastante poder observar el cielo con sus distintas nubes y olvidarme de diversos problemas. Como este paisaje es rural seguro que habrá presencia de animales como peces, insectos y vacas…

Me parecería divertido estar allí y disfrutar del cuidado de algunos animales y descubrir diferentes cosas que son interesantes cada día.


LUCÍA LUDEÑA RIVAS 2º B





Esta es la imagen de un paisaje otoñal. El motivo central es un banco en el parque sobre el que han caído unas cuántas hojas rojas y amarillas de dos árboles cercanos y estos dos árboles forman un arco alrededor de ese banco. El banco es de color verde turquesa que contrasta con los colores terrosos de las hojas que tiene sobre él y se funde con el muro lleno de arbustos verdes que están detrás.
Si nos fijamos en el arco que forman los dos árboles que están sobre el banco, vemos como  se entrelazan las ramas y se mezclan las hojas rojas del árbol de la derecha con las hojas amarillas y anaranjadas del árbol que hay a la izquierda; sin embargo, abajo, en el suelo, todos los colores de las hojas se mezclan como una colorida alfombra sobre un césped verde y un camino de arena que lleva hasta el banco.
Parece que huele a humedad cuando observamos el color verdoso del musgo que habita en el tronco del árbol rojo.
Al fondo se nota que un viento huracanado pasó por detrás del muro y alcanzó al que hay detrás, ya que no tiene ninguna hoja en sus ramas.
En conjunto, la fotografía del paisaje parece una pintura en la que el artista hubiese derrochado su paleta de colores en él.

Me encantaría estar allí, poder oler ese aroma otoñal que refleja la imagen y pisar las hojas para oír su crujido al andar sobre ellas.

Mª VICTORIA ARROYO CABALLERO 2º B

martes, 10 de febrero de 2015

Mi habitación

 
La habitación azul, Picasso
Es una habitación oscura y siniestra ya que entra poca luz, por eso no estoy casi nunca en ella. Tiene forma rectangular y es pequeña; su techo está inclinado, es de color celeste como el cielo, con una lámpara grande de color pistacho. Hay dos ventanas grandes y cuadradas enfrente de mi cama, a través de ellas se ven diferentes casas de colores llamativos, y hay un perchero con forma de lápiz enfrente de la ventana que me hace recordar el tacto de madera de un lápiz. La puerta de la habitación es marrón y está situada justamente al subir las escaleras de la 1ª planta a la izquierda. Las paredes están pintadas de color celeste y decoradas con pegatinas de colores, con un hermoso espejo radiante y posters de los mejores jugadores de fútbol. El suelo es de mármol blanco. La cama está situada justamente al entrar a la izquierda, es una cama nido de color amarillo con un colchón morado que me hace recordar como huele mi colonia favorita, la cubre un edredón naranja. El armario esta al lado de la cama, es grande, amplio y de color pistacho. En frente, la mesa de estudio que es acogedora, algo pequeña, con una silla roja. El cuarto siempre está ordenado porque hago la cama todo los días y la limpio a veces.

VÍCTOR MÁRQUEZ DELGADO 1º B

Mi cuarto es más grande y espacioso que el de mi hermano. Durante el día, los rayos de luz alcanzan mi ventana y se podría decir que mi dormitorio es un espacio muy luminoso.

Las paredes de mi habitación son de gotelé, de color lila y amarillo, que hacen que la estancia sea muy agradable. El suelo de mi cuarto es de madera. Tiene la ventaja de que me permite andar descalza y apreciar la suavidad y calidez que me ofrece. Mi habitación es una de las más calentitas mi casa, debido a que el suelo es de madera y no de mármol. También es la más ruidosa porque a veces el suelo cruje. Me encanta, por ejemplo, el sonido de las pequeñas patitas de mi perrita repiqueteando cuando entra en mi habitación.

A la derecha de la puerta está situado el armario, donde guardo mi ropa. A la izquierda está el escritorio, donde, además de hacer los deberes, hago manualidades, cosa que me gusta mucho. Me gusta sentarme allí y desconcentrarme de todo escuchando música y dibujando. A su lado hay una estantería de madera, donde guardo los libros, el material de clase y algunos juegos de mesa. Cerca de la estantería está mi ventana con un estor estampado.

La cama está al lado de la ventana. Me encanta mi cama, porque es uno de los lugares donde puedo relajarme y descansar. Al tumbarme en ella, siento como si flotara sobre una nube de algodón… el olor de las sábanas limpias, la suavidad de mi edredón de plumas… ¡qué gozada! Al lado de la cama tengo una mesita de noche donde suelo poner la botella de agua y el libro que leo por la noche.

Mi cuarto está algo desordenado, aunque siempre encuentro lo que busco.

MARÍA GONZÁLEZ SAMAPER 1º B

Mi habitación, aunque pequeña, es el lugar de mi casa  donde me siento cómoda y feliz. Cuando miro al techo, me recuerda la leche que tanto me gustaba ver cuando de pequeña iba al pueblo y veía a mi tío ordeñar las vacas. Por las ventanas entra la luz del sol, que se refleja en sus cristales igual que lo hace en el agua del río. Por ellas escucho a mis vecinos hablar y a veces la música que me llega de algún que otro pajarillo. Las rejas que me pusieron mis padres cuando era pequeñita hacen que me sienta como en una cárcel. 
Las letras que cuelgan de mi puerta me hacen sentir que esa habitación es mía y que guardo en ella todos mis recuerdos dándome toda la seguridad que necesito. 
Las paredes, pintadas de mi color preferido, me hacen sentir que estoy en un campo de lilas. Su suelo marrón me recuerdo a los árboles por los que suelo trepar y su tacto cálido me invita a estar descalza continuamente. Cuando me tumbo en mi cama, sus sabanas de franela me llevan al mundo de los sueños y me siento como si volara en una nube. En mi armario guardo toda mi ropa como si fuera un tesoro y su aroma a Nenuco  me hace recordar mi infancia.
Mi habitación es el BAÚL DE MIS RECUERDOS.

ANA ISABEL VILLANUEVA 1º B

Mi habitación es rectangular y no muy grande, pero es luminosa y cálida, por eso es tan agradable y acogedora. El techo tiene una pequeña lámpara y es blanco. Dos de las paredes están decoradas con unas placas imitando a ladrillos blancos, las otras dos están pintadas de rosa.
La cama es cómoda, con un edredón de búhos y un montón de peluches. Cuando la toco y me acuesto en ella, siento que es una nube. Está situada bajo una ventana por donde veo y escucho a los niños jugar en el parque durante el  día y a las estrellas guiadoras de sueños durante la noche. La mesilla situada a su lado, es marrón con una lámpara rosa, que representa la bola del mundo, con la que puedo leer. La mesa de estudios es blanca con una lámpara gris, a su lado está la cómoda blanca donde guardo mi ropa interior y los disfraces, y en frente una estantería con libros y juguetes. Al otro lado de la cama esta el armario blanco con toda mi ropa de calle.
En mi cuarto me siento libre, como si pudiera hacer todo lo que quisiera, sintiendo el olor a aire fresco de la mañana que dura hasta la noche.

ÚRSULA LUZT BARRERA 1º B
 

Cuando entro en mi habitación me siento libre. Es un cuarto muy amplio y luminoso. Las paredes tienen un tono amarillo huevo, un color que no me agrada, pero si a mi padre. El suelo, es de tarima flotante, cada vez que piso ese suelo me siento como si estuviera andando sobre una nube.

Todo el mobiliario es azul, eso le da una sensación de que hubiera nubes azules. Frente a la puerta hay un armario azul muy bonito. La cama está situada en la pared izquierda, al lado de mi armario, es grande y tiene debajo otra cama nido, para que duerma mi hermano. En la pared izquierda hay un mueble con mis cajitas y mi despertador.

Por la decoración da la sensación de que vivieras en el cielo, ya que mis cortinas son blancas con estrellitas y lunas.

En el verano es una habitación muy fresquita, tanto que parece que estuviera en la piscina; en invierno hace un poco de humedad pero mi madre siempre lo arregla con el aire acondicionado y un edredón gordito y calentito.

Cuando duermo me siento como si estuviera debajo de una tormenta y empiezo a soñar con nubes grises sobre mi cabeza. Y eso ocurre por vivir al lado de unos vecinos muy ruidosos. Mi habitación no es silenciosa y no puedo dormir como un tronco.

PAULA CRUZ 1º B


Mi habitación es la mejor de la casa porque es luminosa, muy tranquila y bastante grande; allí puedo descansar y disfrutar. Es cálida en invierno y  fresca en verano, por lo que no me puedo quejar.
Tiene forma rectangular y el techo es alto, como las montañas,  y de color blanco, con una bonita lámpara en el centro de forma redonda y, colgando de ella, hay un peluche de Pluto con hueso en la boca, que me trae recuerdos de los dibujos animados que veía de pequeño con mis padres. Esta lámpara se adorna en Navidad con un lazo de donde cuelgan dos campanitas y queda aún más bonita.
Las paredes están pintadas en dos tonos de amarillo separados por una cenefa. Están decoradas con posters y cuadros con marco azul y una estantería con juguetes que me traen recuerdos de mi hermosa infancia.
La habitación tiene una gran ventana por la que suele entrar mucha luz en primavera y verano, pero no tanta en el resto del año. Esta ventana está protegida por unas rejas pintadas de oscuro  y adornada por unas cortinas de color amarillo, a juego con las paredes, que resguardan del sol. Cuando miro a través de ella veo niños jugando en el exterior que me hacen pasar ratos divertidos. No se escuchan coches ni me molesta mucho el ruido.
El suelo es de losetas de terrazo, de color claro, algo grandes, y sobre él hay una alfombra de color verde. Cuando te tumbas sobre ella te sientes tan a gusto como un gato al echarse su relajada siesta.
Los muebles son de madera de pino en tono claro, como un inmenso campo de trigo para recoger. Son grandes y en ellos guardo toda mi ropa y juguetes. Mi cama es ancha y larga, pero no sé sus medidas. En invierno tienen unas sábanas que me protegen del frío por la noche. Son sábanas muy suaves y con un penetrante olor a jazmín. La puerta está situada frente a la cama y permite entrar a mi habitación sin obstáculos, por lo que te sientes libre. En esa pared donde está la puerta hay un ropero empotrado que me hicieron mis abuelos. Tiene una decoración de tablillas de madera que forman un enrejado, y su interior está revestido también con madera. Hay una cómoda a los pies de mi cama, y una mesita de noche al lado de ella, en la cabecera. En la mesita pongo mi despertador del Betis, que hace que me sienta feliz al recordar los triunfos de mi gran equipo.
Mi habitación está ordenada y limpia, cosa que he aprendido de mis padres. Mi habitación me hace sentir alegre y feliz, porque me encuentro muy a gusto en ella.


JUAN ANTONIO LÓPEZ SENA 1º B


Mi habitación es muy agradable y acogedora, huele muy bien y me gusta pasar mucho tiempo en ella. Lo que más me gusta hacer allí es sentarme en mi sillón, confortable y blandito,  por eso adoro pasar momentos de lectura sentada en él.

En las paredes de mi cuarto hay dos o tres cuadros, muy especiales para mí, porque dos de ellos fueron los primeros cuadros que yo pinté; hay otro, también muy importante, porque lo pintó mi abuela. Además, hay fotos colgadas, de mis amigos y yo pasándonoslo genial. También, gracias a mi madre, mis paredes son un lienzo,  con muchos colores, tiene muchos dibujos distintos y muy, muy bonitos. Mi suelo de mármol, es fresquito en verano, pero muy frío en invierno. Mi cama está al fondo a la izquierda y tiene una colcha de muchos colores; es blanco con franjas azules rosas y amarillas. La cama tiene tres cajones, es cama nido y parece robusta, pero te acoge en su interior. Mi armario, al igual que mi cama, es enorme y blanco, pero en él se esconde un mundo lleno de color, está situado  justo enfrente de la entrada. El sillón, blanco y suave, está situado al lado de mi estantería, colocada en la esquina, al fondo a la derecha, que también es blanca. Justo encima de mi mesita de noche, blanca con cajones de mimbre, sobre la que esta mi lámpara de noche con mi inicial bordada, está la ventana. A través de ella se oyen los coches pasar y se ven los naranjos de la calle. Por la mañana los rayos de luz, cabellos de sol, atraviesan mis cortinas, y me despiertan con caricias.


MARÍA VICTORIA ARROYO CABALLERO 1º B 

Mi habitación es mi pequeño paraíso en el que paso largas horas, no solo durmiendo por la noche, sino trabajando por el día. En ella me siento más segura y tranquila. Todas mis cosas la hacen acogedora.
Los colores cálidos y suaves de las paredes y del techo la hacen más agradable aún. La luz de la tarde incide directamente en mi escritorio y da calidez al ambiente.
Mi ventana es como un balcón al mundo, pues puedo ver a los niños jugando por el parque y divirtiéndose sin ningún problema. A través de ella llega un olor muy agradable que me recuerda a la primavera. El cantar de los mirlos me transportan  a un cuento de hadas donde todo es tranquilidad y serenidad.
Cuando me acuesto las sábanas son tan suaves como el algodón y el mullido edredón hace que descanse plácidamente durante muchas horas.

La habitación está muy ordenada, ya que me gusta tenerlo todo en su sitio y en perfecto estado. También está limpia porque yo la limpio todos los días y mi madre le pone un ambientador que me hace sentir estupendamente.

LUCÍA LUDEÑA RIVAS 1º B